
El 14 de Octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico tuvo lugar el siguiente suceso.
A una dama la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra.
La mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque no podía sentarse al lado de una persona tan desagradable.
La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que iría a revisar a primera clase a ver por si acaso podría encontrar algún lugar libre.
Todos los demás pasajeros observaron la escena con disgusto, no solo por el hecho en sí, sino por la posibilidad de que hubiera un sitio para la mujer en primera clase.
La señora se sentía feliz y hasta triunfadora porque la iban a quitar de ese sitio y ya no estaría cerca de aquella persona.
Minutos más tarde regresó la azafata y le informó a la señora:
“Discúlpeme señora, efectivamente todo el vuelo está lleno…. pero afortunadamente encontré un lugar vacío en primera clase.
Sin embargo, para poder hacer este tipo de cambios le tuve que pedir autorización al capitán.
Él me indicó que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona tan desagradable.
La señora con cara de triunfo, intentó salir de su asiento, pero la azafata en ese momento se voltea y le dice al hombre de raza negra:
“¿Señor, sería usted tan amable de acompañarme a su nuevo asiento?”.
Todos los pasajeros del avión se pararon y ovacionaron la acción de la azafata.
Ese año, la azafata y el capitán fueron premiados y gracias a esa actitud, la empresa Aérea se dio cuenta que no le había dado demasiada importancia a la capacitación de su personal en el área de atención al cliente.
La empresa hizo cambios de inmediato.
Desde ese momento en todas las oficinas de la aeroínea se lee el
siguiente mensaje:
“Las personas pueden olvidar lo que les dijiste, las personas pueden olvidar lo que les hiciste, pero nunca olvidarán como les hiciste sentir.”
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Myriam
septiembre 21, 2011 en 5:44 am
Hermoso!!!, me encanto!!!!
nancy flores
septiembre 21, 2011 en 12:36 pm
excelente , mensaje para meditar, sobre todo cuando
nosotros tomamos actitudes como la de esa señora
en ese vuelo, y es necesario que oremos al SEñor jesùs
cada dìa para quue nos de actides como las de la asafata
que el señor les continue bendiciendo….
yannyhernándezpaullino
septiembre 21, 2011 en 2:34 pm
Bendiciones! para ese equipo tan lindo mensaje permita el señor tenerlo siempre pendiente, tratar a los demás como nos gustaria ser tratado.
Anónimo
septiembre 21, 2011 en 3:05 pm
como xque tiene que esistir esta discriminacion entre los humanos si nadie es mas que nadie odo esto discriminar alos demas x razas o razon social no debe de sr asi todos somos iguales y los menos favorecidos puedn ser mas persona que los que se cren mas
Gloria mercedes
septiembre 21, 2011 en 3:20 pm
mi Dios es grande y bueno todo se lo debo a el,
porque el siempre esta ahi.
Yahaira
septiembre 21, 2011 en 5:38 pm
Que historia más bella y emotiva, nos enseña que Dios nos hizo a todos a su imagen y semejanza, no importa el color, raza, condición social, sexo, somos todos sus hijos, y todos tenemos que ser tratados como tal…Que grandeza la tuya mi Señor!!!!
Erika B.
septiembre 22, 2011 en 10:07 am
Hermoso mensaje…… que enseñanza la que nos deja…… porque todos como seres humanos nos hemos equivocado mas de una vez…. bendiciones
lilian
septiembre 22, 2011 en 11:02 am
No somos nadie para descriminar a las personas ,por ser negro o blanco somos iguales todos somos hijos de Dios ,por eso jamas dejen de estar cerca a nuestro Dios por que el es un salvador el vee todo lo malo y lo bueno, por eso el señor permanece en mi corazón,derrmando Bendiciones y sabiduria para toda mi familia gracias señor Padre eterno por ser justo
gilda lucrecia gentile dracich
septiembre 22, 2011 en 12:39 pm
“El Señor es mi Pastor… nada me faltará…”
Doy testimonio que en diferentes circunstancias difíciles de mi
vida el Señor no se apartó de mí ni de mi niño –hombre hoy–.
A veces he sentido como que su presencia se había borrado…
hasta llegué a creer que no sería escuchada pese a orar sin
desmayo, pero siempre recibí Su respuesta. Así asenté en
el cuaderno de control del desarrollo de mi niño el día 21 de
junio de 1983, en tierras lejanas, solos, él con 8 meses de
nacido… “Si alguien pretendiera convencerle de la inexisten-
cia de Dios que grite a viva voz que SU MADRE Y ÉL TIENEN
PRUEBAS DE QUE ESTÁ Y NO NOS ABANDONA!”… Aunque
aL borde del precipicio… hemos vuelto al confort de tierra
firme y segura, llevados por SUS BRAZOS.
¡Gracias, Padre!