NoticiasCristianas.net – “Lo importante no es lo que nos hace el destino, sino lo que nosotros hacemos de él”. La frase es de la enfermera, reformadora del sistema sanitario y filántropa británica de origen italiano Florence Nightingale, quien nació un 12 de mayo hace 188 años y en cuyo homenaje se conmemora en la fecha el Día Internacional de la Enfermera. Apasionada, carismática e incansable, Nightingale dedicó su vida al cuidado de los enfermos, inauguró el sistema de ambulancias sanitarias durante la guerra franco-rusa y colaboró en la fundación de la Cruz Roja Internacional. Sus contribuciones a la evolución de la enfermería como profesión fueron inestimables. El 12 de mayo de 1820, en Florencia, Italia, mientras los esposos Nightingale, miembros de una familia de la alta burguesía inglesa se encontraban de viaje, llegó al mundo una niña que se le puso el nombre de su ciudad natal. Florence creció en Derbyshire, condado del centro de Inglaterra, y recibió una completa educación clásica de su padre, William Edward Nightingale, quien había sido educado en Cambridge. Bajo la influencia de su padre la chica se familiarizó con los clásicos, la Biblia y temas políticos, da a conocer el Ciudadano en internet.
La Fe también jugó un papel importante en su vida. Su visión imparcial de la religión, inusual en su época, se debía a la actitud liberal que encontró en su hogar. Aunque sus padres crecieron en la Iglesia Unitaria, su madre, Frances Smith, prefirió criar a sus dos hijas, Parthenope (el nombre griego de la ciudad de Nápoles, donde había nacido) y Florence en la Fe Anglicana. Florence Nightingale contó que el 7 de febrero de 1837 creyó escuchar el llamado de Dios mientras caminaba por los jardines de su casa, aunque en ese momento no supo determinar qué tipo de misión le tenía reservada Dios.
Florence se interesó tempranamente por los temas sociales de su época, pero su familia se oponía a la idea de la joven de adquirir experiencia en un hospital. Hasta entonces, el único trabajo de enfermería que había hecho había sido cuidar de parientes y amigos enfermos. A mediados del siglo XIX la enfermería no era considerada una profesión adecuada para una mujer educada en las puritanas costumbres de la época victoriana en la Inglaterra Anglicana. A las enfermeras de la época les faltaba entrenamiento y tenían fama de ser mujeres burdas e ignorantes, dadas a la promiscuidad y a las borracheras. Con todo, en 1849 Florence se rebeló contra los prejuicios de su época y contra su destino de mujer que debía permanecer en el hogar y eligió ser enfermera.
Ese año viajó para estudiar el sistema hospitalario europeo, y en 1850 empezó los estudios de enfermería en el Instituto San Vicente de Paúl en Alejandría, Egipto. Más tarde, estudió en el Instituto para Diáconas Protestantes de Kaiserswerth, Alemania, y en 1853 fue nombrada directora del Hospital para Damas Inválidas de Londres.
Florence Nightingale murió en Londres el 13 de agosto de 1910 a los 90 años.
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