“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo”  Juan 12:32

Yo no quiero ser un cristiano más de los que viven simplemente confortables sin entender que lo que soy y lo que tengo es porque ha venido del Señor mismo.  El es quién me atrae a si mismo, porque esa es la promesa que encuentro en su palabra.  Al contrario, si soy uno de esos cristiano que no disfrutan la totalidad de la belleza de la vida cristiana, entonces la única cosa que necesitar entender es la importancia de realmente conocer a Dios.  El Salmista un dijo que los que conocen el nombre del Señor podrán su confianza en él.  Cuando pongo mi confianza en él, me sentiré atraído a él y por él.

Es imposible que alguien conozca a Dios y no confíe en él y menos que no se sienta atraído por él.  Con absoluta confianza en las palabras que él decía, Jesús expresó un día esta profunda verdad :  Si yo fuere levantado de la tierra a todos atraeré a mi mismo.  Una vez que uno conoce a Jesús con todo el corazón él se convierte en irresistible y su amor no se puede resistir, existe una sobre natural atracción que sobrepasa todos entendimiento. Conocerle a él, tal como él es atrae a la persona más indigna, porque quedamos cautivados en sus lazos de amor y hoy, quiero sentirme atraído por su amor.

Qué tanto lo estoy conociendo a él, como el único y amoroso Dios?   Qué tanto lo estás tu conociendo a él como el soberano y dulce Señor, el deseado de todas las gentes?  Para empezar a caminar por el sendero de tan sublime conocimiento hay dos cosas que hoy no debo ignorar u olvidar:  Primero , Dios quiere revelarse a si mismo y segundo, yo debo aceptar su revelación y creer que él se revela.  Dios ya se ha revelado a través de su hijo y a través de su palabra.  Si conozco a Dios me sentiré atraído a su hijo Jesucristo y a su palabra.

“ Señor tu eres irresistible.  Tu me atraes a ti mismo con tu amor infinito.  No puedo decir que he experimentado tu amor y no sentirme a la vez atraído a tu persona.  Por que tu amor me atrae es que día a día quiero estar rendido a tus pies.  Ayúdame hoy a no resistir tu dulce atracción y a vivir en la belleza de tu santidad.  Hoy quiero obedecerte y servirte con toda mi alma. Hoy quiero confiar y descansar en ti con todo mi corazón .  Amen.

Serafín Contreras Galeano
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