“Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando”. Juan 15:14

 

Hay una enorme diferencia entre la religión hacia Dios y la Relación con Dios. La religión esencialmente hace un bosquejo de las maneras en que las personas como tú y yo debemos vivir con el fin de ser aceptables (para acercarnos) a Dios.

La religión hace énfasis en lo que necesitamos hacer para Él.

La relación con Dios, por otra parte, está completamente basada en lo que Dios hace por nosotros. Con la religión, el gran interrogante es si Dios considerará que lo que hacemos será suficientemente adecuado de acuerdo con Sus estándares.

¿Aceptará Dios lo que hacemos por Él? ¿Estará dispuesto a recibirnos en Su presencia?

Lo que la Biblia enseña acerca de Dios, y la relación que Él quiere con nosotros, es exactamente lo opuesto a eso; el punto no es si Él aceptará lo que hacemos por Él, sino si nosotros aceptaremos lo que Él ha hecho por nosotros.

La religión es uno de los peores enemigos de tu relación con el Señor. La mentalidad religiosa, al acecho en los rincones carnales de cada alma, intenta interpretar o caracterizar nuestro caminar con el Señor como una serie de pasos que tenemos que dar por Él, cosas que tenemos que hacer para probarle algo, o para mostrarle el esfuerzo que estamos haciendo.

Dios quiere beneficiarnos todos los días de nuestras vidas y que la misericordia nos siga.

La religión nos dice que nosotros tenemos que ser buenos con Dios y seguirlo a Él cumpliendo con reglas y reglamentos todos los días de nuestras vidas. Dios quiere quitarnos el peso de encima y sostenernos; la religión quiere agregar otras cargas y poner sobre nosotros el peso de sostener nuestra unión con Dios.
La religión es uno de los peores enemigos de tu relación con el Señor.

Jesús no vino a fundar una religión, sino a establecer una relación con el hombre.

Hoy..por lo tanto no buscaré tener religión, sino tener relación.

Señor, Gracias por venir a restablecer con tu amor la relación que estaba rota entre mi persona y el Padre Celestial. Gracias Jesús. Hoy buscaré fortalecer esa relación. Amén.

Dr. Daniel A. Brown
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